Tras el apagón tecnológico


Aquí estoy de nuevo, tras el apagón tecnológico. El disco duro de mi ordenador decidió, sin previo aviso, morir. Y murió, llevándoselo todo con él, lo que tenía salvado y lo que no. Eso me enseñará a no dejar para mañana (léase cuando tenga tiempo, el año que viene, cuando me jubile...:-)) el guardar los documentos importantes. Pero, afortunadamente, casi todo estaba en el bote salvavidas. Menos mal.

Es curioso cuando en el servicio ténico te dicen que "no se puede salvar nada". Curioso porque se refier a algo que no existe, totalmente virtual. Los documentos, imágenes, archivos y todo lo que tenemos en el ordenador no existe físicamente, como si perteneciera a un universo paralelo, en el que podemos manipular pero no podemos coger, sentir ni ver las cosas. Por ello, desaparecen y no desaparecen al mismo tiempo. Desaparecen cuando abres la carpeta de "Mis documentos" y la ves totalmente vacía, como el día que compraste el ordenador. Pero no desaparecen porque, de forma física, nunca han existido.


Lo primero que pensé fue que, si escribiera en papel, no me habría ocurrido, pero luego pensén en los escritores de antaño, cuyas obras se desvanecían si alguien abría una ventana en un mal momento o por un enfado tiraban el manuscrito al fuego o el niño se dedicaba a emborronarlo. En realidad, toda creación es frágil, susceptible de ser destruida en cualquier momento. Y ese pensamiento me tranquilizó. Personalmente prefiero perder los documentos virtuales del ordenador que ver cómo mi manuscrito vuela por la ventana y se destruye.

Pero además, está la magia de la creación. Por muchas veces que se destruya el soporte donde se plasma una idea, ésta sigue existiendo en el mejor ordenador del mundo: Nuestro cerebro. Puede que la obra se queme, se borre, la mate un virus o haya un terremeto y todo desaparezca. Pero mágicamente, tenemos la posiblidad en nuestra mente de recuperar la obra una y otra vez. La obra nuestra, la de los demás, la música, las películas.... El ordenador, el papel, son sólo herramientas. La magia está en el cerebro.

Así que comienzo con mi nuevo disco duro, que espero que tarde mucho en darme un disgusto como el anterior, a darle vida de nuevo a este mi blog.

Bienvenidos de nuevo.

P.S.: Cuando recuperé el ordenador, me ayudó mucho a quitarme el disgusto una foto publicada por National Geographic. Cuando la miro, me siento bien y en paz. Por ello la publico con este artículo. Porque, a pesar de todo, así me siento yo ahora.

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