jueves, 1 de diciembre de 2011

Envidiando a Sigourney Weaver


Cuando estoy realmente cabreada, me  perdonarán el taco, siempre me acuerdo de esa escena de la película Alien 2 en la que Sigourney Weaver coge un lanzallamas y quema todos los huevos que el bicho ha puesto en la nave. Se ve una panorámica de una gran sala y a Sigourney (la teniente Ripley) moviendo el lanzallamas de izquierda a derecha a máxima potencia, lanzando sobre los huevos una enorme llamarada que lo cubre todo. Pues yo cuando me cabreo desearía hacer lo mismo, pero no con huevos, precisamente.

Me considero una persona paciente, pero hoy estoy harta. Estoy harta de los vecinos molestos y cotillas, estoy harta de las compañeras envidiosas, de los mediocres, de los trepas, de los lameculos… estoy harta de los victimistas que se quejan de que los demás tienen la culpa de todo lo que les ocurre sin jamás mover un dedo para hacer algo.

Estoy harta de los padres que maltratan a sus hijos y más harta aún de los que permiten que sus hijos sean maltratados, de los que enseñan a sus hijos que cuando alguien les agrede no hay que defenderse, sino dejarse agredir.


Estoy harta de los divorciados que no dejan de dar por culo a sus mujeres porque no pueden asumir que ellas han tenido la dignidad de divorciarse de ellos después de que ellos les pusieran los cuernos. Y estoy más harta aún de los divorciados/as que son capaces de utilizar a los hijos y dañar a los hijos por joder a su ex pareja. Y estoy harta de las nuevas mujeres de los ex maridos que son capaces de hacer daño a los hijos de su nueva pareja sólo para quedar encima.

Estoy harta de aquellos que matan a las mujeres y después se entregan, pero estoy más harta aún de aquellos que las matan y después se suicidan. Creo que la continuación del razonamiento es obvia.

Estoy harta de los managers mediocres, de los que escupen en la calle y de esa panda de gilipollas que se dedica a escuchar música con el móvil en el metro a las siete de la mañana sin usar los cascos. Pero estoy más harta aún de los gilipollas que se dedican a hablar a voz en cuello por el móvil en el metro. Gallardón, ¿por qué has puesto cobertura, coño?

Estoy harta de los médicos que dicen a los enfermos que están bien cuando no lo están y de los que cogen más pacientes de lo que es aconsejable, sólo para poder presumir que tienen la consulta llena hasta la bandera, sin asumir que con ello no dan un buen trato al paciente.

Estoy harta de las motos que van por la acera echándote toda la mierda, de los ciclistas que creen que la acera es suya y de los putos conductores borrachos que se saltan semáforos provocando accidentes y matando a gente.

Decían que el 2012 se terminaría el mundo. Ahora que vamos a entrar en él, dicen que no, que va a venir un dios que no sé cómo se llama. Si es verdad, yo sólo le pido una cosa: que se lleve en su nave a todos los del Sálvame y programas similares.

Y, aunque sigo enfadada por no tener lanzallamas, es innegable que me siento mucho mejor.

No hay comentarios: