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Mostrando entradas de septiembre 4, 2011

Cargando contra los profesores

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Cuando oigo a los políticos y periodistas (des)informados decir que los profesores de los Institutos de Secundaria son los profesionales que menos trabajan, no puedo por menos que moverme entre la carcajada y el cabreo más absoluto. Como pareja, hermana, sobrina, prima y nieta de profesores de secundaria, conozco bien la realidad y la realidad es muy distinta.

Son 18 las horas que los profesores pasan delante de los alumnos, pero son incontables las que pasan, tanto en los Institutos como en casa preparando clases, organizando actividades y corrigiendo trabajos y exámenes. Todo junto, normalmente supera en bastante las 7 horas y media diarias que dura una jornada media de un trabajador. Tardes, fines de semana, puentes... son pocas las fiestas que, durante el curso, puede disfrutar un trabajador. Así que se dejen de manipular. Decir que un profesor trabaja las 18 horas del Instituto es como decir que el presentador del telediario trabaja media hora al día.

Champú para caballos

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Aun siendo mujer, confieso que las mujeres no dejarán nunca de sorprenderme. Mi empresa está formada mayoritariamente por mujeres, la mayoría de las cuales ya rondan la cincuentena. El otro día, una de ellas anunció que su marido, que se estaba quedando calvo, tenía ahora un cabello frondoso porque se lo lavaba con un champú para caballos. La noticia corrió como la espuma y muchas de mis compañeras, a las que ya comienza a clareárseles el cabello y a adivinarse la coronilla, se lanzaron, sin más ni más, a comprarlo por Internet.

Aunque en la página web sí aparece que el champú se puede utilizar en humanos, en el envase no hace mención alguna. Aparte de oler a rayos (los champús llegaron a la empresa), habla del pelaje y las crines del caballo. Aparte de las bromas sobre galopar, melenas y todo lo demás, y preguntándonos quién sería la valiente, viendo a aquellas mujeres comprarse un champú para caballos, no pude más que preguntar qué es lo que nos lleva a intentar estar guapas por…