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¿Los escritores noveles tenemos una olla de oro y yo no me he enterado?

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Llevo muchos años viviendo de alquiler y, a menudo, cuando he querido cambiar de casa casa y el posible nuevo casero me muestra su piso en alquiler siempre me pregunto ¿acaso creen que los inquilinos tenemos una olla mágica llena de dinero que no se gasta nunca? Que quieres una lavadora que no te destroce la ropa, no te preocupes, te la puedes comprar tranquilamente y, de paso, le sustituyes al casero la antigua chatarra que se cae a pedazos. ¿Que no hay suficientes armarios? Tranquila, que en Ikea, a buen precio, puedes encontrarlos a porrillo (esto lo he oído yo misma con toda la desfachatez del mundo) y así, hasta el infinito. 

SENDEROS CUBIERTOS DE ROSAS YA EN KINDLE

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¡Ya podéis encontrar Senderos Cubiertos de Rosas entre las procelosas aguas de Amazon!



Confieso que he entrado varias veces, no sólo para ver si se ha vendido alguno o si ha gustado, sino también para ver mi obra terminada que, como por arte de magia, ha pasado de mi cabeza al "papel electrónico".
Para todos aquellos que, como yo, de vez en cuando añoran sentir el libro entre las manos y pasar sus páginas, también está disponible la edición en papel. 

Podéis encontrarlo en el enlace situado en la parte derecha de la pantalla, donde pronto estará disponible el primer capítulo para que le echéis un vistazo.

Preparando el lanzamiento en Amazon de "Senderos cubiertos de rosas"

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Por fin, después de enviar mi novela a varias editoriales y recibir un gracias por participar o (en la mayoría de las ocasiones) una callada por respuesta, he decidido publicarla por mi cuenta en Amazón mi novela Senderos cubiertos de rosas, que, aunque no se trata de mi primera novela, sí es una obra que me hace mucha ilusión verla "cobrar vida".
Para mí es una aventura, ya que es la primera vez que lo hago. Cuento con la ayuda de gente muy sabia y lo suficientemente generosa como para compartir sus conocimientos de un foro en el que soy asidua, que me está permitiendo aprender muchas cosas, y eso facilita la tarea. 

Y toca corregir...

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Cuenta la leyenda que, en la Florencia del s.XV nadie sabía qué hacer con un enorme bloque de mármol que habían traído de la cantera. Era tan grande que ningún escultor podía utilizarlo hasta que un día Miguel Ángel decidió hacerlo. De ese bloque que nadie quería salió ni más ni menos que el “David”, una de sus obras más bellas y conocidas. Cuando le preguntaron a Miguel Ángel cómo había podido esculpir aquella estatua tan magnífica en aquel bloque de mármol, el contestó: “El David ya estaba ahí. Yo simplemente quité lo que sobraba”.
Vaya por delante que no me comparo con Miguel Ángel, por supuesto, nada más lejos de mi intención. Pero cuando estoy corrigiendo una de mis novelas, siempre me acuerdo de esta anécdota. Cuando escribes, todo fluye, las palabras te llegan una detrás de otra, imparables, llevándote a una vorágine de creación que es difícil detener.

Obstáculos para escribir o los miedos del escritor (I)

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Para todos los que nos autodefinimos o nos reconocen como escritores, escribir es un placer. Sin embargo, no siempre dedicamos tanto tiempo a esta actividad como nos gustaría. Y no hablo de tener que aparcar la escritura por el trabajo, la familia o cualquier otro compromiso, sino de esos momentos en los que, teniendo tiempo para nosotros e incluso sintiéndonos inspirados y con ganas de comenzar o continuar aquello que estábamos escribiendo, no lo hacemos. Es en estos momentos cuando aparecen los obstáculos para escribir, que nos alejan de nuestra vocación y nos paralizan ante el folio en blanco. 
Son estos miedos los que convierten a muchos escritores en grandes procrastinadores, retrasando el momento de ponernos a escribir con cualquier excusa que evite que nos enfrentemos a ellos. La buena noticia es que podemos enfrentarnos a ellos y superarlos, permitiéndonos así a nosotros mismos disfrutar del placer de escribir. 
El primer paso es dejar atrás la búsqueda de la perfección. Eso no …

Ríe y el mundo reirá contigo (Me resbala A3) / When you are smiling, the world smiles with you

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Hoy me he despertado de mal humor, viéndolo todo negro, sin encontrarle sentido a nada. Todo me exasperaba, todo me parecía mal y no me sentía satisfecha con nada. Esa insatisfacción me provocaba rabia y frustración, me enfadaba con todo y con todos y hubiera querido ponerme a gritar porque, por mucho que lo intentaba, no era capaz de salir del pozo de negatividad y frustración en el que me había despertado. 

Grandes escritores, grandes maniáticos

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Todos los que escribimos tenemos, en mayor o menor medida, una serie de rituales que nos ayudan en el momento de ponernos ante el folio en blanco. Yo, por ejemplo, prefiero escribir al caer la tarde (el tener que madrugar me impide escribir de noche, mi momento preferido), con música de Mozart o Hadyn y siempre sabiendo que tendré al menos un par de horas en las que nadie me molestará para poder concentrarme.
A la hora de corregir los textos, me encanta hacerlo en el metro, yendo a trabajar y nunca con bolígrafo rojo. Puede ser azul, verde o negro, pero no rojo. No sé el por qué de esa preferencia, pero así es.
Toda esta reflexión sobre mis hábitos de escritura ha venido a mi mente tras leer ayer un artículo en el que se explicaba que Hemingway escribía siempre de pie y con una pata de conejo raída en el bolsillo. Eso me ha llevado a sentir curiosidad y me he dado cuenta de que todos los escritores tienen o han tenido sus manías, algunas realmente peculiares, quizá para intentar retener…

La vida secreta de Walter Mitty

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Confieso que aún no he visto la película (queda dentro de mis tareas pendientes del fin de semana), pero al ver el trailer la semana pasada, antes de la segunda parte de "El Hobbit", confieso que me llevé una gran alegría. 
A mi mente acudieron las imágenes de la película del 47, protagonizada por Danny Kaye y dirigida por Norman Z. McLeod, de la cual la actual es un remake. La protagonizada por Ben Stiller cuenta con muchos más medios técnicos, lo que la hace mucho más atractiva, pero el fondo es el mismo. En ambas el protagonista es alguien que se dedica a soñar, pero nunca pone en práctica sus sueños para hacerlos realidad. 

Nos dijeron que éramos débiles (relato) / They told us that we were weak

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Nos dijeron que éramos débiles. Nos lo decían mientras nos llenaban de cadenas. Y así lo parecía. Los demás encontraban el modo de seguir adelante. Nosotros no. Intentábamos movernos debajo de las cadenas y sólo conseguíamos herirnos y lacerarnos la piel. Las heridas llegaron a ser tan profundas que dejamos de movernos para no hacernos daño, para no sufrir más. Nos dijeron que éramos débiles. Que no valíamos. Los demás sí, nosotros no. Debíamos asumirlo. Los demás sí, nosotros no.