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Mostrando entradas de agosto 31, 2014

Y toca corregir...

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Cuenta la leyenda que, en la Florencia del s.XV nadie sabía qué hacer con un enorme bloque de mármol que habían traído de la cantera. Era tan grande que ningún escultor podía utilizarlo hasta que un día Miguel Ángel decidió hacerlo. De ese bloque que nadie quería salió ni más ni menos que el “David”, una de sus obras más bellas y conocidas. Cuando le preguntaron a Miguel Ángel cómo había podido esculpir aquella estatua tan magnífica en aquel bloque de mármol, el contestó: “El David ya estaba ahí. Yo simplemente quité lo que sobraba”.
Vaya por delante que no me comparo con Miguel Ángel, por supuesto, nada más lejos de mi intención. Pero cuando estoy corrigiendo una de mis novelas, siempre me acuerdo de esta anécdota. Cuando escribes, todo fluye, las palabras te llegan una detrás de otra, imparables, llevándote a una vorágine de creación que es difícil detener.