ARISTÓTELES: POLÍTICA

Aristóteles: Política (I). 

Colección Austral. Ed. Espasa Calpe



          

- No es lo mismo la economía que la crematística: ésta se ocupa de la adquisición y aquella de la utilización. (13).

- El cambio comenzó de un modo natural, por tener unos más y otros menos de lo necesario. (16).
            - De la crematística del cambio la forma más importante es el comercio, la segunda la usura y la tercera el trabajo asalariado. (20).

            - Lo que es común a un mayor número de personas es objeto de menor cuidado. (30).

            - La propiedad debe ser en cierto modo común pero en general privada. (34).

            -(La república) divide en dos partes la multitud de los habitantes: la de los campesinos y la de los defensores y extrae de estos últimos una tercera, la consultiva, que rige la ciudad. (38).
           
- Se dice que el legislador debe establecer las leyes teniendo en cuenta dos cosas: la comarca y los hombres, pero conviene añadir además los lugares vecinos si la ciudad ha de vivir una vida política. (39).

 - Podría suponerse que más necesario que fijar la cantidad de bienes es fijar el número de hijos. El descuidar esta cuestión como ocurre en la mayoría de las ciudades acaba por ser necesariamente causa de pobreza para los ciudadanos y la pobreza engendra sediciones y crímenes. (40).

 - El régimen de los lacedemonios está, según ellos, compuesto de oligarquía, monarquía y democracia; dicen que la monarquía está representada por el rey, la oligarquía por el gobierno de los ancianos y la democracia por los éforos, ya que estos se eligen del pueblo. (41).

 - Influye indudablemente en la comunidad política la igualdad de la hacienda. (43).
           
- No basta con que el legislador iguale la propiedad, sino que debe proponerse como meta un término medio; Faleas cree, en efecto, que los ciudadanos deben ser iguales en dos cosas: la propiedad y la educación. (44).


 - El principio de la reforma consistirá, más que en igualar las haciendas, en procurar que los ciudadanos naturalmente superiores no quieran poseer más y que las clases bajas no puedan, es decir, que sean inferiores, pero sin injusticia. (46).

 - En un régimen que pretenda gobernarse bien debe haber holgura respecto a las necesidades. (51).

- La mayoría de los delitos que los hombres cometen voluntariamente obedecen a la ambición y a la injusticia. (56).

 - (Leyes). Toda la ordenación legal está orientada hacia una clase de virtud, la bélica, pues ésta es la que sirve para vencer. (56).

 - (Creta). Aunque este es un régimen oligárquico los cartagineses rehuyen muy bien sus peligros enriqueciendo sucesivamente a una parte del pueblo, que envía a las colonias. Con este remedio curan su régimen y le dan estabilidad. (65).

 - Toda la actividad del político y el legislador gira en torno a la ciudad. (67).

- El ciudadano tiene que ser distinto en cada régimen. Ciudadano es quien tiene derecho a participar en la función deliberativa o judicial de la ciudad y llamamos ciudad a una muchedumbre de tales ciudadanos suficientes para vivir en autarquía. (69).

- No puede mandar bien quien no ha obedecido. Sólo la prudencia del gobernante es una virtud particular suya; las demás parecen ser necesariamente comunes a gobernados y gobernantes. (75).

- De los que realizan los trabajos necesarios, los que los hacen para el servicio de uno solo son esclavos y los que sirven a la comunidad obreros y labradores. (76).

- En las constituciones democráticas es soberano el pueblo y, por el contrario, la minoría en las oligarquías. El hombre es por naturaleza un animal político y, por tanto, aún sin tener ninguna necesidad de auxilio mutuo, los hombres tienden a la convivencia, si bien es verdad que también les une la utilidad común, en la medida en que a cada uno le corresponde una parte del bienestar. (78).

- Todos los regímenes que se proponen el bien común son rectos desde el punto de vista de la justicia absoluta y los que sólo buscan el de los gobernantes son defectuosos y todos ellos desviaciones de los regímenes rectos, pues son despóticos y la ciudad es una comunidad de hombres libres. (80).

- De los gobiernos unipersonales solemos llamar monarquía al que mira al interés común; al gobierno de unos pocos pero más de uno, aristocracia, sea porque gobiernan los mejores o porque se propone lo mejor, y cuando es la masa la que gobierna en vista del interés común, república. (80).

- En la república el poder supremo reside en el poder defensor y participan de él los que poseen las armas. Las desviaciones de los regímenes mencionados son: la tiranía de la monarquía, la oligarquía de la aristocracia y la democracia de la república. (80).

- Lo que constituye la diferencia entre la oligarquía y la democracia es la riqueza y la pobreza. (82).

- El fin de la comunidad política son las buenas acciones y no la convivencia. (85).

- La virtud no destruye al que la posee ni la justicia es destructora de la ciudad. (86).

 - Las leyes deben establecerse en armonía con el régimen. Y si ésto es así es claro que las que concuerdan con regímenes rectos son justas y las que concuerdan con sus desviaciones no lo son. (90).

- La legislación se refiere necesariamente a los iguales tanto en linaje como en capacidad. (95).

- El gobernante tiene que ser legislador y ha de saber leyes, pero que no se apliquen en los casos que caen fuera de su alcance, ya que deben decidir todos los demás. (101).

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