PAGANINI ¿VIOLINISTA DIABOLICO?




Un carruaje negro tirado por cuatro caballos de color azabache se detiene a la puerta del teatro. De él desciende una figura alta, enjuta, vestida con ceñidas prendas de cuero negro, que estilizan aún más su cuerpo. Su piel es pálida, casi transparente, y su cabello, descuidado, largo y negro.

El viento agita el abrigo oscuro y deshilachado del hombre. Cruza la entrada de artistas con parsimonia. A su paso se hace el silencio. Y no es para menos. Se trata de Nicola Paganini, el violinista del que todos comentan que ha hecho un pacto con el diablo para tocar como nadie puede hacerlo y componer piezas para violín prácticamente imposibles de tocar.

Las entradas están agotadas. El público espera en silencio, expectante. El escenario está poco iluminado. Pasan los minutos. El escenario sigue vacío, pero los espectadores no protestan. Varios minutos después, Paganini aparece en el escenario y mira fijamente al público, en silencio, poniéndoles los pelos de punta. Al poco, se acomoda el violín en el hombro.

Toca con el violín a la espalda, haciendo piruetas, bailando sobre el escenario, contorsionándose, sin dejar de interpretar unas notas a las que sólo él puede llegar, e incluso toca sujetando el arco con la boca. Sus manos, inusualmente grandes, le permiten alcanzar notas imposibles. Se rumorea que las cuerdas de su violín están hechas con los cabellos del diablo. Por eso, dicen, es capaz de cortar tres de las cuatro cuerdas y terminar el concierto con sólo una cuerda en el violín.


¿Hizo Paganini un pacto con el diablo?

Cuando Niccoló tenía cinco años, su madre contó que, cuando estaba embarazada, se le apareció el demonio y le aseguró que su hijo sería un violinista muy famoso. Debido a ello, su padre le obligaba a ensayar diez horas al día, lo que sin duda contribuyó a su maestría con el instrumento...

Empezó a dar conciertos a los seis años, y su maestría y forma peculiar de tocar eran tales que algunos espectadores afirmaron haber visto la sombra del diablo al lado del intérprete , sujetándole el codo y ayudándole a tocar el violín. En sus composiciones, revolucionarias para la época, aparecía una nota misteriosa, que, según se decía, Paganini había bautizado como “la nota 13”.

Lo que dice la ciencia

¿Por qué podía tocar de forma diferente a cualquier otro violinista? Los médicos, por las características de sus manos, piensan que podría haber padecido el Síndrome de Marfan o el de Ehlers-Danlos, ya que ambos causan una hiperflexibilidad de las articulaciones, que le permitía moverlas de forma antinatural.

Con o sin pacto con el diablo, Paganini es considerado uno de los mejores violinistas de todos los tiempos, e influyó en músicos como Brahms, Rachmaninoff y Franz Liszt, quien escribió composiciones para piano basadas en obras de Paganini recogidas en Los Grandes Études de Paganini, S.141.

¿Pacto con el diablo? ¿Enfermedad? ¿Leyenda? Si aún no te has decidido, escucha el Capricho nº 24 en La menor y juzga por ti mismo. Esta obra está considerada como la más obra para violín más difícil de interpretar, algo que logra en esta ocasión David Garret, con la Filarmónica de La Scala Milano dirigida por Riccardo Chailly.

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